ENUMA ELISH (II Milênio a.C.)

TABLILLA I

Cuando arriba los cielos no habían sido nombrados (y) la tierra firme abajo no había sido llamada con nombre;

(y) nada sino el Apsu primordial, su progenitor,

(y) Mummu —Tiamat, la que los dio a luz a todos,

sus aguas, como un solo cuerpo, confundían;

(y) los desechos del junco no se habían hacinado,

el carrizal no había aparecido;

cuando cualesquiera de los dioses no habían sido traídos al ser

ni llamados con nombre, no destinados sus destinos

entonces sucedió que los dioses fueron formados en el seno de ellas.

Lahmu y Lahamu fueron producidos, con nombre fueron llamados.

Luego de que crecieron en estatura y en edad,

Anshar y Kishar fueron formados, que sobrepasaron a los otros.

Hicieron largos los días, añadiéronles los años.

Anu fue su hijo, par de sus padres;

sí, Anu, primogénito de Anshar, fue su igual.

Anu engendró a su imagen a Nudimmud.

Este Nudimmud fue señor de sus padres;

de vasta sabiduría, entendedor, poderoso en fuerza,

incomparablemente más poderoso que Anshar, progenitor de su padre,

no tuvo rival entre los dioses, sus hermanos.

Andaban en bandada los hermanos divinos,

perturbaban a Tiamat con su vaivén interminable;

sí, revolvían las entrañas de Tiamat

con su ruido estruendoso en la mansión de los cielos.

Apsu no podía disminuir el clamor de ellos

y Tiamat se quedaba sin palabras ante su [comportamiento].

Sus actos eran aborrecibles a [Apsu],

desagradables eran sus modos; eran abrumadores.

Entonces Apsu, el progenitor de los grandes dioses,

gritó dirigiéndose a Mummu, su mensajero:

“Mummu, mi mensajero, que regocijas mi hígado,

acércate y vayamos a Tiamat”.

Fueron y se sentaron delante de Tiamat

cambiando consejo acerca de los dioses, sus primogénitos.

Apsu, abriendo su boca,

dijo a Tiamat, la resplandeciente:

“Su comportamiento me es verdaderamente aborrecible;

de día no encuentro alivio, y en la noche no duermo.

Destruiré, arruinaré sus modos.

Que la tranquilidad sea restaurada. Que durmamos”.

Tan luego corno Tiamat escuchó esto,

se encolerizó y alzó la voz a su esposo.

Gritó apesadumbrada, sola se enfureció,

inyectando aflicción en sus entrañas:

“¿Qué? ¿Iremos a destruir lo que nosotros mismos hemos construido?

Sus modos, por supuesto, son en extremo enojosos, pero esperemos con benignidad”.

Entonces respondió Mummu, dando consejo a Apsu;

ma[lévolo] e inmisericorde era el consejo de Mummu:

“Destruye, padre mío, su sedicioso comportamiento.

Así tendrás alivio de día y dormirás en la noche”.

Cuando Apsu escuchó esto, su rostro se dilató radiante

a causa del mal que planeaba contra los dioses, sus hijos.

En cuanto a Mummu, lo abrazó por el cuello

cuando (Mummu) se sentó en sus rodillas para besarlo.

(Ahora bien), cuanto ellos habían maquinado entre ellos

fue repetido a los dioses, sus primogénitos.

Cuando los dioses (lo) escucharon , anduvieron agitados.

(Luego) se sumieron en silencio y quedaron sin palabras.

Sobresaliente en sabiduría, consumado, fértil en recursos,

Ea, el omnisciente, discernió su designio.

Un omnímodo plan contra él trazó y erigió;

lleno de arte hizo su encantamiento contra él, sobresaliente y sacro.

Lo recitó y lo hizo permanecer en las aguas (de Apsu)

en tanto que vertía sueño sobre él. Profundamente dormido yace (ya).

Cuando a Apsu hubo derribado, empapado de sueño,

Mummu, el consejero, fue impotente para bullir.

Desató su ceñidor, arrancó su tiara,

removió su halo y se revistió con él.

TABLILLA II

Habiendo engrillado a Apsu, lo mató.

A Mummu encadenó y dejó bajo cerradura.

Habiendo así sobre Apsu establecido su dominio,

se apoderó de Mummu, asiéndolo por el lazo de la nariguera.

Después de que hubo vencido y hollado a sus adversarios,

Ea, asegurado el triunfo sobre sus enemigos,

en su cámara sagrada en paz profunda descansó.

La denominó Apsu, la designó para sagrario suyo,

en el mismo lugar construyó su morada recóndita.

Ea y Damkina, su esposa, habitaron (ahí) en majestad.

En la cámara de los hados, en la mansión de los destinos,

un dios fue generado, el más apto y sapiente entre los dioses.

En la entraña del Apsu, Marduk fue generado;

en la entraña del Apsu sacro, Marduk fue generado.

Fue Ea, su padre, e! que lo engendró,

fue Damkina, su madre, la que lo trajo a la luz;

le hizo chupar pechos de diosas.

La nodriza que lo nutrió lo llenó de terribilidad.

Seductora era su figura, centelleante la lumbre de sus ojos

señorial era su porte, innatamente imperioso.

Cuando Ea lo vio, el padre que lo hubo engendrado,

exultó y resplandeció, el corazón se le llenó de júbilo.

Lo retocó, lo dotó de una doble calidad de ser dios.

Grandemente exaltado fue él por encima de ellos, sobresaliente en todo.

Perfectos eran sus miembros más allá de toda comprensión;

imposibles de ser entendidos, difíciles de percibir.

Cuatro eran sus ojos, cuatro eran sus orejas;

cuando entreabría los labios, llameaba fuego.

Amplios eran sus cuatro oídos

y sus ojos, en número igual, escudriñaban todas las cosas.

Era el más levantado de los dioses, sobrepasaba a todas su estatura;

sus miembros eran enormes, era extraordinariamente alto.

“¡Mi hijito, mi hijito!

¡Mi hijo, el Sol! ¡Dios del Sol de los dioses!”.

Vestido con el halo de diez dioses, era poderoso hasta el extremo,

por cuanto sus terribles fulgores estaban acumulados sobre él.

Trajo al ser a los cuatro vientos, los engendró Anu,

Para reprimir con su poder al más vigoroso de la hueste.

Modeló el polvo, hizo que el torbellino lo arrebatase.

Provocaba corrientes y perturbaba a Tiamat.

Perturbada estaba Tiamat, agitada de día y de noche.

Los dioses, sin descanso, padecían en la tormenta.

Habiendo en su interior maquinado lo malo,

dijeron a Tiamat, madre suya:

“Cuando ellos mataron a Apsu, tu esposo,

tú no lo ayudaste, sino que te quedaste quieta.

Ahora que él ha producido a los cuatro vientos espantosos,

tus entrañas están revueltas, y, así, nosotros no podemos dormir.

Que Apsu, tu esposo, esté en tu corazón,

y Mummu, que ha sido vencido. Te has quedado sola.

[…] de un lado a otro das pasos desconcertadamente.

[… sin ce]sar. Tú no nos quieres.

[Mira, de insomnio. . .] apesadumbrados están nuestros ojos.

[…] sin reposo. Que durmamos.

[… a la bata]lla. Véngalos.

[…] y vuélve(los) como viento”.

[Cuando] Tiamat [escuchó] (esta) palabra, se complació:

“…] habéis dado. Hagamos monstruos,

[…] los dioses en medio […]

[…daremos] batalla, contra los dioses […”].

Se apretujaban a iban a los lados de Tiamat.

Enfurecidos, maquinaban sin cesar de día y de noche.

Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos,

congregan concejo a fin de disponerse para la lucha.

La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas,

reunió armas inigualables, dio a luz serpientes-monstruos

agudas de dientes, de fauces inmisericordes.

[Con veneno] en vez de sangre llenó sus cuerpos.

ragones rugientes revistió de terror,

los coronó con halos, haciéndolos como dioses,

de modo que quien los contemple deba perecer abyectamente

y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se vuelvan

[sus pechos atrás].

Hizo surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu,

al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión,

poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio,

portadores (le armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla.

Firmes eran los decretos de ella, sumamente irresistibles eran.

Por todos, once de esta clase produjo.

De entre los dioses, sus primogénitos, que formaban [asamblea],

enalteció a Kingu, lo hizo caudillo entre ellos.

La conducción de las filas, el mando en la asamblea,

el levantar las armas para el encuentro, el avanzar al combate,

en la batalla el comando en jefe,

esto a su mano confió, mientras lo sentaba en el concejo:

“He lanzado para ti el encantamiento, exaltándote en la asamblea de los

dioses,

e la soberanía sobre todos los dioses he colmado tu mano.

En verdad tú eres sumo, mi único esposo eres tú.

Tu prolación prevalecerá; sobre todos los Anunnaki”.

lla le dio las tablillas de los destinos, fijólas sobre su pecho:

“En cuanto a ti, tu mandamiento será inmutable [tu palabra]

perdurará”.

Tan luego como Kingu fue enaltecido, promovido al [rango de Anu],

para los dioses, sus hijos, [ellos destinaron] los destinos:

“Vuestra palabra hará pacificarse al fuego, humillará al Potente

Armamento, de arrastre tan poderoso”.

TABLILLA II

Cuando Tiamat hubo hecho así vigorosamente la obra de sus manos,

se dispuso ella misma para la batalla contra los dioses, su linaje.

Para vengar a Apsu, Tiamat obró lo malo.

Que ella estaba aprestándose para la batalla fue comunicado a Ea.

Tan luego como Ea oyó de la cosa,

se sumió en sombrío silencio y se sentó en completa inmovilidad.

Luego, con posterior pensamiento apaciguada su ira,

a Ánshar, su padre, acudió por sí mismo.

Cuando estuvo delante de su padre Anshar,

todo lo que Tiamat había maquinado a él se lo repitió:

“Padre mío: Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta.

Ha congregado una asamblea y está furiosa con frenesí.

Todos los dioses se le han adherido;

aun aquéllos que tú produjiste, marchan a su lado.

Se apretujan y van a los lados de Tiamat.

Enfurecidos, maquinan sin cesar de día y de noche.

Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos,

han congregado concejo a fin de disponerse para la lucha.

La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas,

ha reunido armas inigualables, ha dado a luz serpientes-monstruos

agudas de dientes, de fauces inmisericordes.

Con veneno en vez de sangre ha llenado sus cuerpos.

Dragones rugientes ha revestido de terror,

los ha coronado con halos, haciéndolos como dioses,

de modo que quien los contemple deba perecer abyectamente

y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se vuelvan

sus pechos atrás.

Ha hecho surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu,

al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión,

poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio,

portadores de armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla.

Firmes son los decretos de ella, sumamente irresistibles son

Por todos, once de esta clase ha producido.

De entre los dioses, sus primogénitos, que formaron su asamblea,

ha enaltecido a Kingu, lo ha hecho caudillo entre ellos.

La conducción de las filas, el mando en la asamblea,

el levantar las armas para el encuentro, el avanzar al combate,

en la batalla el comando en jefe,

esto a su mano [ha confiado], mientras lo sentaba en el concejo:

[“He lanzado] para ti [el encantamiento] exaltándote en la asamblea de

los dioses,

de la soberanía [sobre todos] los dioses [he] colmado [tu mano].

[En verdad tú eres sumo, mi único esposo] eres tú.

[Tu prolación prevalecerá sobre todos los Anun]naki”.

[Ella le ha dado las tablillas de los destinos, las ha fijado sobre su pecho]:

[“En cuanto a ti, tu mandamiento será inmutable], tu palabra perdurará”.

[Tan luego como Kingu ha sido enaltecido, promovido al rango de Anu,

[para los dioses, sus hijos, ellos han destinado los destinos:

[“Vuestra palabra] hará pacificarse al fuego,

humillará al Potente Armamento, [de arrastre tan poderoso”].

[Cuando Anshar escuchó] que (Tiamat) estaba rencorosamente perturbada,

[hirió sus flancos y] mordió sus labios.

[Melancólico estaba] su corazón, sin reposo sus entrañas.

[Cubrió] su [boca] para ahogar su clamor.

[Dijo a Ea:] “Levántate, Ea, hijo mío, sal a la batalla.

[El arma] que has hecho, adelante, blándela.

[Has encadenado a Mummu], a Apsu ya mataste,

[mata esta vez a Kin]gu, que camina delante de ella.

[…] sabiduría”.

[Respondió] Nudimmud, [consejero de] los dioses:

[“…] corazón insondable que destinas los destinos,

[a quien] pertenecen [modelar] y destruir,

[Anshar, corazón] insondable que destinas los destinos,

[a quien] pertenecen [modelar y des]truir,

[ejecutar] lo que dices, también yo lo de[seo].

[A Anu], su hijo, dirigió [una palabra]:

[“…] éste, el más poderoso de los héroes,

cuya fuerza [es sobresaliente], irresistible su asalto más allá de todo

límite.

[Ve] y levántate delante de Tiamat.

Que sus entrañas [se pacifiquen], que su corazón se distienda.

[Si] no quiere hacer acatamiento a tu palabra,

dile entonces nuestra [palabra] a fin de que pueda quedar

pacificada”.

Cuando [él escuchó] el mandamiento de su padre Anshar,

[enderezó] hacia ella, siguiendo el camino hacia ella;

[Mas cuando Anu estuvo suficientemente] cerca para ver lo que

Tiamat había tramado,

[no fue para arrostrarla], volvió atrás.

[Abyectamente vino hacia] Anshar, [su padre],

[y como si éste fuese Tiamat, así] le dijo:

“No es [su]ficientemente fuerte mi mano para subyugarte”.

Sin palabras quedó Anshar, fija la vista en tierra,

con el pelo agitado y hacia Ea sacudiendo la cabeza.

Todos los Anunnaki se reunieron en aquel sitio;

con los labios cerrados apretadamente, [se sentaron] en silencio.

(Pensaban): “Ningún dios puede ir [al combate y],

arrostrando a Tiamat, escapar [con vida]”.

(Entonces) Anshar, el señor, padre de los dioses, [se levantó en] solemnidad

y, habiendo revuelto sus pensamientos en su corazón, [dijo a los Anunna]ki:

“Aquél cuya [fuerza] es prepotente será [nuestro] vengador,

aquél que es sutil en la batalla, Marduk, el héroe”.

Ea separó a [Marduk] a su cámara de apartamiento.

[Dán]dole consejo, le dijo lo que estaba en su corazón:

“Oh Marduk, considera mi advertencia. Haz caso a tu padre,

porque tú eres mi hijo, que confortas su corazón.

Cuando estés frente a Anshar, acércatele como en combate,

ponte de pie al estar frente a él, háblale; en viéndote, se sosegará”.

El señor se regocijó a la palabra de su padre;

se aproximó y estuvo de pie al estar frente a Anshar.

Cuando Anshar lo vio, el corazón se le llenó de júbilo;

lo besó en los labios, y su melancolía se disipó.

“Pa[dre] mío, no estés mudo, abre ampliamente tus labios,

iré y obtendré el deseo de tu corazón.

[Anshar], no estés mudo, abre ampliamente tus labios,

[iré] y obtendré el deseo de tu corazón.

¿Qué varón es el que ha apremiado su lucha contra ti?

[No es sino] Tiamat, una mujer, la que viene hacia ti con armas.

[Padre mío], mi progenitor, alégrate y regocíjate,

el cuello de Tiamat hollarás pronto.

[Anshar], mi progenitor, alégrate y regocíjate,

[el cuello] de Tiamat hollarás pronto’’.

“Hijo mío que conoces toda sabiduría,

pacifica a T[iamat] con tu sacro encantamiento.

En el carro de las tormentas adelanta prontamente.

De su [presencia], ellos no (te) desviarán.

Haz(los) retroceder”.

El señor [se regocijó] a la palabra de su padre;

exultando en su corazón, dijo a su padre:

“Genitor de los dioses, Destino de los grandes dioses,

si yo ciertamente corno vuestro vengador

soy (destinado) para vencer a Tiamat y salvar vuestras vidas,

congrega la asamblea, proclama supremo mi destino

Cuando en Ubshukinna conjuntamente estáis sentados en regocijo,

deja que mi palabra, en vez de ti, destine los destinos.

Inalterable será lo que yo pueda traer al ser;

ni repetido ni cambiado será el mandamiento de mis labios”.

TABLILLA III

Anshar abrió su boca

y a Gaga, su mensajero, dirigió una palabra:

“Gaga, mi mensajero, que regocijas mi hígado,

a Lahmu y Lahamu te despacharé.

Conoces discernimiento, eres adepto a la envolvente locución;

a los dioses, mis padres, conduce delante de mí.

Que todos los dioses se dirijan hacia acá,

que sostengan conversación, se sienten para un banquete,

coman el pan festivo, se escancien el vino;

para Marduk, su vengador, que destinen entonces los destinos.

Emprende tu camino, Gaga, colócate frente a elos,

y a ellos repite lo que te diré:

“Es Anshar, vuestro hijo, quien me ha enviado hacia acá

encargándome de dar voz [a los dictados] de su corazón (diciendo):

[“La madre] Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta.

Ha con[gregado una asamblea], y está furiosa con frenesí.

Todos los dioses se le han adherido;

aun aquéllos que vosotros produjisteis, marchan a su lado.

Se apretujan y van a los lados de Tiamat.

Enfurecidos, maquinan sin cesar de día y de noche.

Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos,

an congregado concejo a fin de disponerse para la lucha.

La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas,

ha reunido armas inigualables, ha dado a luz serpientes-monstruos

agudas de dientes, de fauces inmisericordes.

Con veneno en vez de sangre ha llenado sus cuerpos.

Dragones rugientes ha revestido de terror,

los ha coronado con halos, haciéndolos corno dioses,

de modo que quien los contemple deba perecer abyectamente

y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se

vuelvan sus pechos atrás.

Ha hecho surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu,

al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión,

poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio,

portadores de armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla.

Firmes son los decretos de ella, sumamente irresistibles son.

Por todos, once de esta clase ha producido.

De entre los dioses, sus primogénitos, que formaron [su asamblea],

ha enaltecido a Kingu, [lo] ha hecho caudillo entre ellos.

La conducción de las filas, [el mando en la asamblea],

el levantar las armas para el encuentro, el a[vanzar al combate],

en la batalla el co[mando] en jefe,

esto a su mano [ha confiado], mientras lo sen[taba en el concejo]:

[“He] lanzado para ti el encantamiento, [exaltándote] en la

asamblea de los dioses,

de la soberanía sobre todos los dioses [he colmado tu mano].

[En verdad] tú eres sumo, mi [único esposo eres tú].

Tu prolación prevalecerá sobre todos los [Anunnaki”].

Ella le ha dado las tablillas de los destinos, [las ha fijado sobre su]

pecho:

“En cuanto a ti, tu mandamiento será inmutable, tu palabra

perdurará”.

Tan luego como Kingu ha sido enaltecido, promovido al rango de

Anu,

para los dioses, sus hijos, ellos han destinado los destinos:

“Vuestra palabra hará pacificarse al fuego,

humillará al Potente Armamento, de arrastre tan poderoso”.

Envié a Anu, no pudo arrostrarla.

Nudimmud tuvo miedo y volvió atrás.

Ante mí vino Marduk, el más sapiente entre los dioses, vuestro hijo,

su corazón habiéndolo impulsado a salir para enfrentar a Tiamat.

Abrió su boca y me dijo:

“Si yo ciertamente como vuestro vengador

oy (destinado) para vencer a Tiamat y salvar vuestras vidas,

congrega la asamblea, proclama supremo mi destino.

Cuando en Ubshukinna conjuntamente estéis sentados en regocijo,

deja que mi palabra, en vez de ti destine los destinos.

Inalterable será lo que yo pueda traer al ser;

ni repetido ni cambiado será el mandamiento de mis labios”.

(Y) ahora, apresuraos hacia acá y prontamente destinad para él

vuestros destinos;

que él pueda salir y enfrentar a vuestro poderoso enemigo”.

Gaga partió, recorrió su camino.

Delante de Lahmu y Lahamu, los dioses, sus padres,

se prosternó, besando el polvo de sus pies.

Se inclinó mientras se colocaba para dirigirse a ellos:

“Es Anshar, vuestro hijo, quien me ha enviado hacia acá

encargándome de dar voz a los dictados de su corazón (diciendo):

“La madre Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta.

Ha congregado una asamblea, y está furiosa con frenesí.

Todos los dioses se le han adherido;

aun aquéllos que vosotros produjisteis, marchan a su lado.

Se apretujan y van a los lados de Tiamat.

Enfurecidos, maquinan sin cesar de día y de noche.

Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos,

han congregado concejo a fin de disponerse para la lucha.

La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas,

ha reunido armas inigualables, ha dado a luz serpientes-monstruos

agudas de dientes, de fauces inmisericordes.

Con veneno en vez de sangre ha llenado sus cuerpos.

Dragones rugientes ha revestido de terror,

los ha coronado con halos, haciéndolos como dioses,

de modo que quien los contemple deba perecer abyectamente

y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se

vuelvan sus pechos atrás.

Ha hecho surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu,

al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión,

poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio,

portadores de armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla.

Firmes son los decretos de ella, sumamente irresistibles son.

Por todos, once de esta clase ha producido.

De entre los dioses, sus primogénitos, que formaron su asamblea,

ha enaltecido a Kingu, lo ha hecho caudillo entre ellos.

La conducción de las filas, el mando en la asamblea,

el levantar las armas para el encuentro, el avanzar al combate,

en la batalla e! comando en jefe,

esto a su mano ha confiado, mientras lo sentaba en el concejo:

“He lanzado para ti el encantamiento, exaltándote en la asamblea

e los dioses,

de la soberanía sobre todos los dioses he colmado tu mano.

En verdad tú eres sumo, mi único esposo eres tú.

Tu prolación prevalecerá sobre todos los Anunnaki”.

Ella le ha dado las tablillas de los destinos, [las ha fijado sobre su pecho]:

“En cuanto a ti, tu mandamiento será in[mutable, tu palabra perdurará”].

Tan luego como Kingu ha sido enaltecido, [promovido al rango de Anu],

para los dioses, sus hijos, [ellos han destinado los destinos]:

Vuestra palabra hará pacificarse al fuego,

[humillará al Potente Armamento], de arrastre tan poderoso”.

Envié a Anu, no pudo [arrostrarla].

Nudimmud tuvo miedo [y volvió atrás].

Ante mí vino Marduk, el más sapiente [entre los dioses, vuestro hijo],

[su corazón habiéndolo impulsado a salir] para enfrentar a Tiamat.

Abrió su boca [y me dijo]:

“Si yo ciertamente [como vuestro vengador]

soy (destinado) para vencer a Tiamat [y salvar vuestra vidas],

congrega la asamblea [proclama supremo mi destino].

Cuando en Uhshikinna [conjuntamente estéis sentados en regocijo],

deja que mi palabra, en vez [de ti, destine los destinos].

Inalterable será lo que [yo] pueda traer al ser;

ni repetido ni cambiado será el mandamiento [de mis labios”].

(Y) ahora, apresuraos hacia acá y prontamente [destinad para él]

vuestros destinos;

que él pueda salir y enfrentar a vuestro poderoso enemigo”.

Cuando Lahniu y Lahamu esto escucharon, gritaron agudamente;

todos los Igigi plañieron, deprimidos:

“¿Qué se ha vuelto extraño, que ellos han debido tomar [esta] decisión?

No podemos comprender los actos de Tiamat”.

Se prepararon para salir de viaje

todos los grandes dioses que destinan [los destinos].

Se presentaron delante de Anshar, llenado [el Ubshukinna].

Se besaron unos a otros [y se reunieron] en asamblea.

Sostuvieron conversación mientras [se sentaban] para el banquete.

Comieron el pan festivo, se escanciaron [el vino]:

mojaron sus cañas con el dulce inebriante.

Al beber la fuerte bebida, [sus] cuerpos se aflojaron.

Extraordinaria languidez ascendía a sus hígados.

Para Marduk, su vengador, destinaron entonces los destinos.

TABLILLA IV

Levantaron para él un trono de príncipe.

Dando el rostro a sus padres, se sentó para la dominación.

“Tú eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses;

tu destino es sin par, tu mandamiento es Anu

Tú, Marduk, eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses;

tu destino es sin par, tu mandamiento es Anu.

Desde este día, inalterable será lo que tú pronuncies.

Encumbrar o abatir, esto estará (en) tu mano.

Tu prolación se volverá verdadera, tu mandamiento no será impugnado.

Ninguno entre los dioses transgredirá tus confines.

Siendo así que el decoro es necesario para las sedes de los grandes dioses,

que en las residencias de sus sagrarios haya siempre para ti una residencia.

Oh Marduk, tú eres ciertamente nuestro vengador,

a ti hemos otorgado la soberanía sobre el universo entero.

Cuando te sientes en la asamblea, tu palabra será suma.

Tus armas no te harán defecto; aplastarán a tus enemigos.

Oh Señor, la vida de aquél que en ti confía, preserva;

mas derrama la vida del dios que concibió lo malo”.

Habiendo colocado en medio de ellos una imagen astral,

por sí mismos se dirigieron a Marduk, su primogénito:

“Señor, verdaderamente tu destino es el primero entre los dioses;

di sólo de destruir o de construir, y ello será.

Abre tu boca, se desvanecerá la imagen;

habla de nuevo y la imagen existirá íntegra”.

A la palabra de su boca, la imagen se desvaneció;

habló de nuevo y la imagen quedó restaurada.

Cuando los dioses vieron lo que hubo salido de su boca,

se llenaron de júbilo y rindieron homenaje: “Marduk es rey”.

Le confirieron cetro y trono y vestidura regia;

le dieron armas inigualables, que aplastan a los enemigos:

“Ve y extirpa la vida de Tiamat,

que los vientos se lleven su sangre a lugares irrevelados”

Así destinado el destino de Bel, los dioses, sus padres,

hiciéronlo ir por caminos de éxito y de consecución.

Él, construyó un arco, lo marcó como arma suya,

le adjuntó la flecha, le fijó la cuerda de arco.

Levantó su maza, hizo que su mano derecha la empuñase;

arco y aljaba colgó a su costado.

Delante de sí, colocó al relámpago;

su cuerpo lo llenó con flama llameante.

Luego hizo una red para en ella envolver a Tiamat.

A los cuatro vientos apostó de manera que nada de ella pudiera escaparse:

al Viento del Sur, al Viento del Norte, al Viento del Este, al Viento del Oeste

los hizo que se prendieran de los lados de la red; al don de su padre Anu.

Produjo (luego) al Mal Viento, maligno y prepotente, al Torbellino y al Huracán,

al Cuádruple Viento, al Séptuple Viento, al Viento de Ruina, al Viento sin Igual.

Hizo salir a los vientos que había producido, a los siete de ellos;

para remover entrañas de Tiamat, detrás de él estuvieron dispuestos.

Luego el Señor, en lo alto la Tromba, su arma poderosa,

ascendió al carro de las tormentas, irresistible y terrorificador.

Enjaezó (y) unció a él una cuadriga:

el Destructor, el Inexorable, el Arrollador, el Veloz.

Sus bocas, sus labios, sus dientes llevaban veneno;

eran ignorantes de la fatiga, expertos en exterminación.

A su derecha colocó al Combate pavoroso y a Batalla,

a su izquierda al Asalto, azote de todos los que en banda andan reunidos.

A modo de cota habíase envuelto en una armadura de terror.

Con su halo espantoso, su cabeza estaba tocada.

El Señor salió y emprendió su marcha;

hacia Tiamat, enfurecida, enderezó su rostro.

Entre sus labios sostenía un conjuro;

una hierba para destruir veneno llevaba apretada en su mano.

Entonces a sus lados formaron círculos los dioses, a sus lados formaron círculos;

los dioses, sus padres, formaron círculos a sus lados, a sus lados los

dioses formaron círculos.

El Señor se aproximó para escudriñar el interior de Tiamat,

de Kingu, su esposo, para percibir el designio.

Observó, y su paso se volvió desconcertado,

su voluntad se dispersó y se desordenaron sus actos.

Y cuando los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados,

vieron (así) al valiente príncipe, confusa se hizo su visión.

Tiamat emitió un gri[to], no desvió su cuello;

en sus labios salvajes formulaba desafío;

“Demasiado [impor]tante eres tú [para que] el señor de los dioses

se levante contra ti.

¿Es en tu residencia en donde ellos se han reunido (o) en tu

residencia?”.

En ese momento el Señor, [levantan]do la Tromba, su arma poderosa,

[a] la furibunda Tiamat arrojó la siguiente palabra:

“En cuanto a ti, te has elevado, te has enaltecido arrogantemente;

has encargad o a tu propio corazón de promover conflicto,

de tal manera que los hijos rechazan a sus propios padres

al mismo tiempo que tú, que los has dado a luz, perjuras el amor.

Has designado a Kingu para esposo tuyo;

el rango de Anu, en derecho no suyo, se lo has conferido.

Contra Anshar, rey de los dioses, procuras lo malo;

[contra] los dioses, mis padres, has afirmado tu malignidad.

[Aunque] aderezadas se hallen tus fuerzas, ceñidas tus armas,

acércate; que tú y yo nos encontremos en combate singular”.

Cuando Tiamat escuchó esto,

quedó como poseída; la razón la abandonó.

Enfurecida, Tiamat gritó agudamente.

Hasta sus raíces, las piernas le temblaban ambas juntas.

Ella recitó un conjuro, lanzó su encantamiento,

mientras los dioses de la batalla afilaban sus armas.

Entónces trabaron encuentro Tiamat y Marduk, el más sapiente

entre los dioses,

compitieron en combate singular, acerrojados en batalla.

El Señor desplegó su red para envolverla;

al Mal Viento, que detrás de él venía, lo desató contra el rostro de ella.

Cuando Tiamat abrió la boca para consumirlo,

él introdujo en ella al Mal Viento, de modo que ella no cerró los labios.

Al cargar sobre su vientre los vientos impetuosos,

su cuerpo se expandió, y su boca quedó ampliamente abierta.

Él soltó la flecha, ésta desgarró su vientre,

cortó a través de sus entrañas, hendiendo el corazón.

Habiéndola subyugado así, extinguió su vida.

Derribó su cadáver, y se puso de pie encima de él.

Después de que hubo muerto a Tiamat, la capitana,

su banda se demolió, se desmenuzó su tropa;

todos los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados,

temblando de terror volvían sus espaldas de un lado para otro

con el fin de salvar y conservar sus vidas.

Estrechamente cercados, no pudieron escapar.

Los hizo cautivos y aplastó con sus armas.

Arrojados dentro de la red, se encontraron a sí mismos atrapados;

colocados en celdas, fueron colmados de lamentación.

Porque llevaban en ellos su furor, fueron aprisionados y engrillados.

Y a las once hechuras que ella había revestido de terror,

a la banda de demonios que impe[tuosamente] marchaban delante de ella,

(Marduk) los aherrojó en cadenas, vigorosamente aprisionó sus miembros.

No obstante toda su resistencia, (los) arrolló bajo sus pies.

Y a Kingu, que había sido hecho caudillo entre ellos,

lo ligó y lo entregó en guardia a Uggae.

Le qutó las tablillas de los destinos, en derecho no suyas,

(las) selló con su sello y fijó(las) sobre su pecho.

Después (le que hubo vencido y sojuzgado a sus adversarios,

(que), corno a un toro, hubo subyugado al jactancioso enemigo,

(que) completamente hubo establecido el triunfo de Anshar sobre el enemigo,

(que) el deseo de Nudimmud hubo ejecutado, el valiente Marduk

reforzó su sujeción sobre los dioses dominados

y retornó a Tiamat, a la que había vencido.

El Señor pisoteó las piernas de Tiamat;

con su maza implacable machacó su cráneo.

Cuando las arterias de su sangre hubo cortado,

el Viento del Norte se llevó (esa sangre) a lugares irrevelados.

En viendo esto, sus padres quedaron gozosos y jubilosos;

trajeron regalos de homenaje, de ellos a él.

Entonces el Señor se detuvo en considerar el cadáver,

(y) como podría dividir el aborto y hacer de el obras llenas de arte.

La separo, como a un molusco, en dos partes;

la mitad de ella colocó en lo alto y la desplegó como firmamento,

lo señaló mediante barreras y apostó guardias.

Les encomendó que no permitiesen escapar a sus aguas.

Recorrió los cielos y supervisó las regiones.

Estableció en ellos la contraparte del Apsu, morada de Nudimmud.

Al medir el Señor las dimensiones del Apsu,

una Gran Mansión, su semejanza, estableció como Esharra;

la gran mansión, Esharra, la que formó, los cielos.

Hizo que Anu, Enlil y Ea ocupasen ahí las residencias suyas.

TABLILLA V

Construyó estaciones para los grandes dioses,

las estrellas, semejanzas suyas, sus imágenes astrales, las estableció.

Determinó el año, definió sus límites;

para cada uno de los doce meses tres estrellas erigió.

Después de trazar los sectores del año, instaló la estación de

Nebiru para fijar sus ligámenes,

de manera que ninguno pudiere transgredir o aberrar.

Las estaciones de Ea y Enlil estableció junto a ella.

Abrió puertas en ambos lados,

reforzó los cerrojos a la izquierda y a la derecha.

En su vientre, constituyó las alturas del cielo.

Hizo brillar a la Luna, (le) encomendó la noche;

la designó corno emblema de la noche, para significar los días:

“Cada mes, sin cesar, forma dibujos con una tiara.

En el comienzo del mes, al levantarte sobre el país,

resplandece con cuernos, para significar seis días.

En el séptimo día, sé una media tiara.

Durante la luna llena los periodos serán iguales: dos mitades para cada [mes].

Cuando el Sol [se te una] en la base del firmamento,

desvanécete paso a paso y retrograda (en luz).

En el día de (tu) [oscuridad] aproxímate al curso del Sol,

y de este modo [el trein]ta corresponderá al primero, siendo el segundo (aquél).

He [puesto de manifiesto] una señal, sigue su ruta,

(y) cuando os acerquéis [a …], pronunciad ambos juicio.

Que [se produzca justicia, no] injusta decisión. Yo […] a mí”.

Después [de que hubo encomendado al Sol] los días,

[de que hubo trazado] los linderos del d[ía] y de la noche,

[reuniendo] la saliva de Tiamat,

él, Marduk, [el hielo y la nieve] construyó [con] ella.

Entretejió nubes y (las) hizo manar agua.

Suscitar vientos, hacer caer la lluvia, producir frío,

volver vapor la niebla, disponer en estratos su saliva,

(esto) a sí mismo se lo confió, lo puso en su (propia) mano.

Reclinó la cabeza de [Tiamat], acumuló [so]bre ella [una montaña],

abrió en ésta una fuente de tal modo que un torrente pudiese brotar de ella;

a través de los ojos hizo fluir al Éufrates y al Tigris.

Obstruyó (después) los orificios de la nariz, y reprimió [las aguas].

Altas [mon]tañas acumuló sobre sus ubres

y (en los pezones) taladró fuentes, a fin de extraer los manantiales.

Dobló hacia atrás su cola, la aseguró [al] Durmah

[para contener la ma]sa del Apsu bajo sus pies.

[Puso en posición] su anca, ésta afianzó los cielos.

Abovedado quedó (así) [el cielo] y la tierra quedó fija.

[… polvo] hizo manar del corazón de Tiamat.

[Extendió alrededor] su red, la desplegó por entero.

Habiendo edificado los cielos y la tierra […],

[…] que sus ligámenes permaneciesen [estrecha]mente entretejidos.

Luego de que hubo configurado sus ordenanzas, dado forma a [sus] decisiones,

instituyó [san]tuarios, hizo a Ea que los poseyese.

Presentó [las tablillas de] los destinos, que había retirado a Kingu;

las constituyó en primera dádiva de amistad, de ellas hizo don a Anu.

[A los dio]ses que se le habían rendido, que él había dispersado,

[liga]dos los condujo ante la presencia de sus padres.

[Y] de las once creaturas que Tiamat había hecho ser y […],

cuyos armamentos habían sido rotos, de las que había encadenado a su pie,

modeló las efigies, las colocó [en las puertas] del Apsu

[en tanto que decía]: “Este ha de ser un signo que jamás será olvidado”.

Vieron (esto) [los dioses] y sus entrañas [exultaron]. Se alegraron y se regocijaron

[La]hmu, Lahamu y todos sus padres.

Hacia él [vino] Anshar, el rey, proclamando su salutación para él;

[An]u, Enlil y Ea le ofrecieron regalos.

[Con ob]sequios congratulatorios su madre, Damkina, hizo que él se regocijase;

le hizo llegar presentes de homenaje y con ellos su rostro resplandeció.

Y a Usmu, que a su morada secreta (le) llevó los presentes gratulatorios de ella,

[con]firió el ser mensajero del Apsu (y) la supervisin de los santuarios (de Ea).

Los Igigi [se con]gregaron, todos ellos se prosternaron en su presencia;

los Anunnaki, cuantos eran, le besaron los pies.

En su totalidad [se reunieron] los dioses, juntos lo adoraron

lanzándose rostro a tierra;

[frente] a él estuvieron de pie, se inclinaron y dijeron: “El es el rey”.

[Luego de que] los dioses, sus padres, se hubieron embriagado de

su prestancia,

[…] el polvo del combate.

[…] le eran obedientes.

Se revistió con su vestidura de príncipe,

con su halo de rey, con la corona de tremenda majestad.

Levantó su maza, hi[zo que su mano derecha la empuñase];

tensó su arco, lo colocó [sobre su espaldal.

[Con su izquierda] sostuvo firmemente [el cetro soberano].

Ea y Damkina […];

abrieron sus bocas para [decir a los grandes dioses], los Igigi:

“Hasta ahora [Mar]duk era (solamente) nuestro hijo muy amado,

ahora es nuestro rey, glorifiquemos su nombre”.

(Hablaron) nuevamente, dijeron todos juntos:

“Lugaldimmerankia será su nombre; confiad todos en él”.

Y cuando a Marduk hubieron otorgado la soberanía,

pronunciaron para él su conjuro de paz y de propiciación:

“Desde este día has de ser tú el custodio de nuestros santuarios;

cuanto dispongas tú, nosotros lo ejecutaremos”.

Marduk abrió su boca para hablar

y a los dioses, sus padres, dirigió la siguiente palabra:

“Por encima del Apsu, en donde habéis estado residiendo,

de) su contraparte, Esharra, que yo mismo he levantado por

encima de vosotros,

debajo, he endurecido el suelo como lugar para construcción.

Una mansión edificaré ahí, mi más preciosa morada.

Un área sagrada delimitaré dentro de ella;

en ella instalaré mi sacra cámara, estableceré en ella mi

soberanía.

Cuando desde el Apsu hayáis de subir para la asamblea,

estará ahí el lugar de vuestro reposo nocturno para recibiros a

todos;

Quando desde los cielos hayáis de ba[jar para la asam]blea,

estará [ahí] el lugar de vuestro reposo nocturno para recibiros a todos.

[KADINGUIR] he de llamar su nombre, “Sector residencial para los

grandes dioses”.

La edificaré [con] pericia [de maes]tros”.

[Cuando los dioses], sus padres es[cucharon] esta [palabra] suya,

con esta pregunta [interrogaron] a Marduk, su primogénito]:

“Sobre todo lo que tus manos han constituido,

¿quién tendrá tu [jurisdicción]?

Sobre el suelo que tus manos han constituido,

¿quién tendrá tu [poder]?

En Babilonia, a la que has denominado con un nombre propi[cio]

ahí funda nuestra morada para siempre.

[Que los dioses derrotados] nos aporten nuestras porciones cotidianas.

[Que tu] ju[ridicción quede confiada a] nuestras [manos];

que ninguno [usurpe] nuestros ministerios, los que ya [desde antes ejercíamos].

Ahí […] su trabajo […”].

[A la palabra suya], Marduk se regocijó,

[respondió a es]tos dioses [acerca de lo que] le habían interrogado.

El que [aba]tió [a Tiamat] les [se]ñaló la luz;

abrió [su boca], señorial fue su [palabra]:

[“Verdaderamente] sobre ellos [recaerá el aportaros vuestras porciones cotidianas],

[y mi jurisdicción] ha de quedar confiada a vuestras manos”.

Delante de él se prosternaron los dioses, dirigién[dose a él];

a Lugaldimmeran[ki]a, su señor, dijeron de este mo[do]:

“Hasta ahora el Señor era (solamente) el hijo [muy amado];

Nuestro rey es ahora, [glorifiquemos su nombre].

El, cuyo [sacro encanta]miento nos ha hecho vivir,

[él es el señor del ha]lo, del cetro y de la maza.

[Ea, que conoce] la pericia de todas las maes[trías],

habrá de hacer los planos, y nosotros seremos [los obreros].

TABLILLA VI

Oye Marduk las palabras de los dioses

(y) su corazón lo apremia a modelar obras llenas de arte. Abriendo su

boca, se dirige a Ea

para escuchar consejo acerca de lo que a si mismo se había dicho

en su corazón:

“Entretejeré sangre (y) ensamblaré huesos.

Suscitaré un ser humano, Hombre será su nombre.

En verdad, construiré al ser humano (denominado) Hombre.

Estará encargado del servicio de los dioses; que ellos puedan estar

en paz.

(Además,) los modos de los dioses alteraré con arte:

aunque igualmente reverenciados, en dos (grupos) estarán divididos”.

Ea le respondió, hablando con él una palabra

a fin de referirle su (propio) designio para el alivio de los dioses:

“Que uno solo de sus hermanos sea entregado;

él solo perecerá para que la humanidad pueda ser modelada

Que los grandes dioses se hallen aquí en asamblea;

que el culpable sea entregado, para que ellos puedan perdurar”.

Marduk convocó a los grandes dioses para la asamblea;

ordenando graciosamente, expidió instrucciones.

A su prolación pusieron cuidado.

El Rey a los Anunnaki dirigió una palabra:

“Si vuestra anterior declaración fue verdadera,

la verdad, bajo juramento, declarad (ahora) delante de mí.

¿Quién fue el que discurrió sublevación

e hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla?

Que ése sea entregado, el que discurrió sublevación.

Yo le haré cargar con su culpa. Vosotros podréis habitar en paz”.

Los Igigi, los grandes dioses, respondieron

a Lugaldimmerankia, consejero de los dioses, su señor:

“Kingu fue quien discurrió sublevación

e hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla”.

Lo ligaron; presentáronlo asido delante de Ea.

Impusieron sobre él su culpa, y cortaron su sangre.

De su sangre, modelaron a la humanidad.

Él le impuso el servicio, y dejó libres a los dioses.

Después de que Ea, el sapiente, hubo formado a la humanidad,

(que) hubo impuesto sobre ella el servicio de los dioses

—esta obra estaba más allá de toda comprensión

por cuanto que, según el plan lleno de arte de Marduk, Nudimmud

la formó—,

Marduk, rey de los dioses, dividió

a todos los Anunnaki arriba y abajo.

Asignó a Anu, para que observase sus instrucciones,

trescientos, (que) en el cielo apostó como guardia.

De la misma manera los modos de la tierra definió.

En el cielo y sobre la tierra, seiscientos (así) estableció.

Después de que hubo ordenado todas las instrucciones (que) a

los Anunnaki de cielo y tierra hubo repartido sus partes,

los Anunnaki abrieron sus bocas

y dijerón a Marduk, señor suyo:

“Ahora, oh Señor, tú que has hecho nuestra liberación,

¿cuál será para ti nuestro homenaje?

Construyamos (aquéllo) cuyo nombre será llamado ‘Santuario’;

será una cámara para nuestro reposo nocturno; descansaremos en él.

Erijamos un lugar de retiro para morada suya;

El día en que lleguemos reposaremos en él”.

Cuando Marduk escuchó estas palabras,

esplendieron brillantemente sus facciones, como el día:

“Edificad Babi[lonia], cuya construcción habéis apetecido;

que su mampostería sea modelada. La llamaréis ‘El Santuario’.

os Anunnaki manejaron la azada.

Durante todo un año modelaron ladrillos.

Cuando llegó el segundo año,

levantaron alto la cúspide del Esagila, contraparte del Apsu

Habiendo edificado una ziqqurat tan alta como el Ápsu,

para Marduk, Enlil (y) Ea erigieron en habitación su templo.

Majestuosamente se sentó él en presencia de ellos.

Hacia los cimientos del Esharra sus cuernos miran.

Luego de que hubieron ejecutado la edificación del Esagila,

los Anunnaki a sí mismos se levantaron sagrarios.

Los trescientos Igigi de los cielos, los seiscientos (con los) del

abismo fueron todos congregados

por el Señor en el santuario que habían construido para morada suya.

A los dioses, sus padres, a su banquete (Marduk) sentó:

“Esta es Babilonia, la residencia de vuestro hogar;

divertíos en sus precintos, ocupad sus anchu[ras]

Los grandes dioses ocuparon sus sitiales,

instalaron la bebida festiva, se sentaron para el banquete.

Después de que se hubieron regocijado dentro de él,

(que) en el espléndido Esagila hubieron cumplido los ritos,

(que) las normas hubieron sido establecidas, determinadas las determinaciones,

las estaciones del cielo y de la tierra fueron repartidas entre todos los dioses.

Los cin[cuenta] grandes dioses ocuparon sus sitiales.

Los siete dioses del destino instalaron a los trescientos [en el cielo]

Anu levantó el arco, su arma, y (lo) depositó delante de ellos.

Los dioses, sus padres, vieron la red que había hecho.

Cuando contemplaron el arco, qué habilidosa su forma,

sus padres alabaron la obra que había obrado.

Levantándolo, Anu habló en la asamblea de los dioses

mientras besaba el arco: “Esto es mi hijo”.

Nombró luego los nombres del arco, como sigue:

“Madero-Largo es el primero, el segundo es […];

su tercer nombre es Constelación del Arco, en el cielo lo he hecho brillar”.

Fijó su posición entre los dioses, sus hermanos.

Después de que Anu hubo (así) destinado el destino del arco,

(y) colocado delante de los dioses el espléndido trono real,

Anu lo hizo sentar (en él) en la asamblea de los dioses.

Los grandes dioses se reunieron en asamblea,

exaltaron [para siempre] el destino de Marduk.

Pronunciaron una imprecación contra ellos mismos

(y) jurando por agua y por aceite, tocándose las gargantas,

le confirieron el ejercicio de la soberanía sobre los dioses,

lo confirmaron en el dominio sobre los dioses del cielo y de la tierra.

Anshar proclamó (entonces) supremo su nombre Asaruluhi:

“Rindamos homenaje humilde al sonido de su nombre;

cuando hable, que los dioses le hagan aprecio,

que arriba y abajo sea sumo su mandamiento.

Extraordinariamente enaltecido sea el Hijo, nuestro vengador;

que su soberanía sea sobresaliente, sin conocer rival.

Plázcale apacentar a los de la cabeza negra, sus creaturas;

que hasta el fin de sus días, sin negligencia, ellos aclamen sus caminos.

Plázcale instituir para sus padres las grandes ofrendas de alimentos;

sus sustentos se les proporcionarán, se atenderá a sus santuarios.

Plázcale hacer que sean olidas ofrendas aromáticas, que éstas hagan

que se regocijen sus santuarios,

semejanza en tierra de lo que ha obrado en el cielo.

Plázcale ordenar a los de la cabeza negra que les tengan temor;

que los vasallos tengan siempre en la mente a su dios

y que, a la palabra suya, hagan aprecio de la diosa.

Que ofrendas de alimentos sean llevadas (a) sus dioses y (a sus) diosas;

sin negligencia, que ellos sustenten a sus dioses.

Que mejoren las tierras (de sus dioses), que edifiquen sus sagrarios;

que los de la cabeza negra sirvan a sus dioses.

En cuanto a nosotros, cualquiera que sea el nombre con que lo

llamemos, él es nuestro dios.

Proclamemos, pues, sus cincuenta nombres:

“Aquél cuyos caminos son gloriosos, cuyos actos de igual manera,

(I) Marduk, como Anu, su padre, lo llamó desde su emersión;

el que provee pastizales y abrevaderos, enriquece sus pesebres;

el que con la Tromba, arma suya, derrotó a los reacios,

que a los dioses, sus padres, rescató de la calamidad.

Verdaderamente el Hijo del Sol es él, el más radiante de los dioses:

en su brillante luz caminen ellos para siempre.

Sobre el pueblo que produjo, que dotó de aliento,

impuso el servicio de los dioses; que éstos pudiesen estar en paz.

Producción, destrucción, liberación, merced

serán por su mandamiento. Ellos habrán de levantar sus ojos hacia él.

(II) Marukku en verdad es el dios, productor de todo;

el que alegra el corazón de los Anunnaki, pacifica sus [hígados].

(III) Marutukku, en verdad es el refugio del país, pro[tección de su

gente],

a él la gente perpetuamente dará alabanza.

(IV) Barashakushu, se levantó y tomó posesión de sus riendas;

ancho es su corazón, calurosa la disposición de su ánimo.

(V) Lugaldimmerankia es su nombre que nosotros proclamamos en nuestra asamblea;

los mandamientos de su boca hemos exaltado por encima de los dioses, sus padres.

En verdad él es el señor de todos los dioses del cielo y de la tierra,

el rey ante cuya indignación se entristecen los dioses de arriba y de abajo.

(VI) Nari-Lugaldimmerankia es el nombre de él a quien hemos

llamado preceptor de los dioses;

el que en el cielo y sobre la tierra funda sitiales para nosotros en

tribulación

y reparte estaciones a los Igigi y a los Anunnaki.

A su nombre, los dioses se estremecerán (y) temblarán en el sitial.

(VII) Asaruludu es el nombre de él que Anu, su padre, proclamó para él;

él es verdaderamente la luz de los dioses, el potente conductor,

el que, como los espíritus protectores de los dioses y del país,

en violento combate singular salvó nuestros sitiales en desgracia.

A Asaruludu, en segundo lugar, lo han llamado (VIII)

Namtilaku, el dios que mantiene la vida;

el que a los dioses perdidos restauró a modo de creaturas propias,

el Señor que revive a los dioses muertos con su encantamiento puro;

el que destruye a los díscolos enemigos. ¡Alabemos su proeza!

Asaruludu, cuyo nombre fue, en tercer lugar, llamado (IX) Namru,

el brillante dios que ilumina nuestros caminos”.

Tres de sus nombres cada uno han Ansiar, Lahmu y Lahamu proclamado;

hacia los dioses, sus hijos, los pronunciaron:

“Hemos proclamado cada uno tres de sus nombres;

como nosotros, vosotros pronunciad sus nombres”.

Los dioses se regocijaron e hicieron aprecio de su mandamiento,

mientras en Ubshukinna cambiaban consejos:

“Del heroico Hijo, nuestro vengador, de nuestro sostén, exaltemos

los nombres”.

Se sentaron en la asamblea para modelar destinos, todos ellos

pronunciando sus nombres en el santuario.

TABLILLA VII

“(X) Asaru, donador de la tierra labrantía, el que torna seguras

las delimitaciones,

productor de grano y legumbres, el que hace que brote la vegeta[ción].

(XI) Asarualim, el que es preponderante en la casa de conse[jo], poderoso en consejo,

en quien los dioses esperan cuando están poseídos de terror.

(XII) Asarualimnunna, el lleno de gracia, la luz del pa[dre] su progeni[tor],

en que dirige los decretos de Anu, de Enlil y de Ea N[ini]giku.

Él es su provisor, el que les asigna [sus] porciones;

(aquél) cuya tiara de cuernos es abundancia, que multi[plica] los campos para el pa[ís].

(XIII) Tutu, el que realiza su restauración, [es él].

Que él purifique sus santuarios a fin de que ellos [estén complacidos],

que trace su conjuro para que los dioses estén en paz.

Si se levantan en cólera, que él haga que atrás vuelvan [sus pechos].

En verdad él es sumo en la asamblea de los dioses, sus [padres],

ninguno entre los dioses es su i[gual].

Tutu es (XIV) Ziukinna, vida del coro de los dio[ses],

el que estableció para ellos los cielos sacrosan[tos];

el que gobierna sus sendas, determina [sus cursos].

No lo habrá de olvidar el obnubilado. Que ellos [recuerden]

sus hazañas.

A Tutu, en tercer lugar, lo han llamado (XV) Ziku, el que

establece la santidad,

el dios del aliento benigno, el señor que escucha y accede;

el que produce riqueza y tesoro, establece abundancia;

el que ha convertido todas nuestras carencias en plenitud;

aquél cuyo benéfico aliento aspiramos en nuestra pesarosa

depresión.

Que ellos digan, que ellos exalten, que ellos celebren sus alabanzas.

A Tutu, en cuarto lugar, que la gente lo magnifique como (XVI) Agaku,

el señor del sacro conjuro, el que revive a los muertos;

el que tuvo misericordia de los dioses derrotados,

el que removió el yugo impuesto sobre los dioses enemigos suyos;

el que, para redimirlos, formó a la humanidad;

el misericordioso, en cuyo poder está el otorgar vida.

Que sus palabras perduren y no sean olvidadas

en las bocas de los de la cabeza negra, a quienes sus manos han producido.

Tutu, en quinto lugar, es (XVII) Tuku, cuyo sacro encantamiento

sus bocas musitarán;

el que con su conjuro sacro ha desarraigado a todos los que obran lo perverso.

(XVIII) Shazu, el que conoce el corazón de los dioses, el que

escudriña las entrañas,

de quien el malo no puede escaparse;

el que instaura la asamblea de los dioses, regocija sus corazones;

el que subyuga al insumiso; su omnipresente [pro]tección;

el que dirige la justicia, ex[tirpa] el habla proterva,

que lo torcido y lo derecho en sus lugares conserva separados.

Que a Shazu, en segundo lugar, lo exalten como (XIX) Zisi, el

que hace ca[llar]al rebelde,

el que desvía la consternación de los cuerpos de los dioses, sus padres.

Shazu es, en tercer lugar, (XX) Suhrim, el que a todos los

enemigos los disipa con (su) arma,

el que frustra sus planes, (los) dispersa a los vientos;

el que borra a todos los malvados, que se estremecen delante de él.

Que los dioses para siempre se regocijen, que le tributen alabanza tras alabanza.

Shazu es, en cuarto lugar, (XXI) Suhgurim, el que da la seguridad

de ser escuchado; el que produjo a los dioses, sus padres;

el que disipa a los enemigos, destruye su progenie,

el que frustra sus obras, no dejando nada de ellas.

Que su nombre sea declarado y proclamado en el país.

A Shazu, en quinto lugar, habrán de alabarlo como (XXII) Zahrim,

el señor de lo viviente,

el que destruye a los adversarios, a los insubordinados todos;

el que a todos los dioses fugitivos volvió al hogar de sus capillas.

Que su nombre perdure.

A Shazu, además, en sexto lugar, habrán de rendirle todo honor

corno (XXIII) Zahgurim,

el que a todos los enemigos aplastó en batalla.

(XXIV) Enbilulu, el señor que los hace prosperar, él es;

el poderoso que los llamó con nombre, el que instituyó (para ellos)

las ofrendas de alimentos;

el que siempre ha reglamentado para el país abrevaderos y pastizales,

el que abre las fuentes y proporciona las aguas de abundancia.

A Enbilulu, en segundo lugar, habrán de [glorificarlo] como (XXV)

Epadun, el señor que rocía los campos;

el que riega el cielo y la tierra, el que establece los surcos;

el que la tierra labrantía y los brillantes en la llanura,

la represa y la zanja regula; el que delimita el surco.

A Enbilulu, en tercer lugar, habrán de alabarlo como (XXVI)

Enbilulu-Gugal, el que riega las plantaciones de los dioses;

señor de abundancia, de opulencia (y) de copiosas cosechas;

el que provee de riqueza, enriquece todas las moradas,

el que proporciona el mijo y hace que la cebada aparezca.

Enbilulu es (XXVII) Hegal, el que acumula abundancia para consumo de la gente,

el que causa plenitud de lluvia sobre la tierra (y) produce vegeta[ción].

(XXVIII) Sirsir, el que amontonó una montaña encima de ella, Tiamat,

que el cadáver de Tiamat arrebató con su arma,

el que apacienta al país, su fiel pastor;

aquél cuya cabellera significa mieses, cuya tiara de cuernos significa surcos;

el que a la anchurosa Tiamat desplegó como bóveda en el día de su ira,

tendiéndola como puente en el sitio del combate singular.

A Sirsir, en segundo lugar, lo han llamado (XXIX) Malah —así sea

para siempre;

Tiamat es su navío y él navega en ella.

(XXX) Gil, el que amontona cúmulos de grano, compactos montículos;

que produce la cebada y el mijo (y) proporciona simiente para la

tierra.

(XXXI) Gilma, el que hace duradera la sublime mansión de los

dioses, productor de permanencia;

el aro que los mantiene unidos, el que les hace presente de las

cosas buenas.

(XXXII) Agilma, el enaltecido, el que arranca la tiara (y) socorre

del malo,

el que forma las tierras encima de las aguas (y) hace perdurables los cielos.

(XXXIII) Zulum, el que distribuye los campos a los dioses, sus hijos;

el que (les) otorga porciones y ofrendas de alimentos, supervisa sus capillas.

(XXXIV) Mummu, el que produjo cielo y tierra, el que dirige las nu[bes],

el dios que santifica cielo y tierra, (eso es), en segundo lugar, Zulummu;

al que ningún otro entre los dioses puede igualar en poder.

(XXXV) Gishnumunab, productor de toda gente, el que hizo las

(cuatro) regiones del mundo;

destructor de los dioses de Tiamat, el que hizo a los hombres de su,sustancia.

(XXXVI) Lugalabdubur, el rey que frustró la obra de Tiamat, disipó sus armamentos;

(aquél) cuyo cimiento se halla establecido firmemente adelante y atrás.

(XXXVII) Pagalguenna, delantero de todos los señores, cuya

fuerza es sobresaliente;

el que es preeminente entre los dioses, sus hermanos, señor de

todos ellos.

(XXXIX) Lugaldurmah, el rey, ligamen de los dioses, señor del Durmah,

el que es preeminente en la mansión de la realeza, el má enaltecido de los dioses.

(XXXIX) Aranunna, consejero de Ea, productor de los dioses,

sus padres, cuyos modos principescos cualesquiera de los dioses no los pueden igualar.

(XL) Dumuduku, Cuya morada sacra se renueva en el Duku; Dumuduku, sin el cual Lugaldukugga no resuelve ninguna decisión.

(XLI) Lugalanna, el rey, cuyo poder es sobresaliente entre los dioses;

el Señor, fuerza de Anu, el que llegó a ser sumo por llamamiento

de Anshar.

(XLII) Lugalugga, el que los derrotó a todos ellos en el centro de la lucha;

el que abarca toda sabiduría, amplio de comprensión.

(XLIII) Irkingu, el que a Kingu derrotó en la espesura de la batalla;

el que tiene en sus manos las instrucciones para todos, que establece gobierno.

(XLIV) Kinma, el que dirige a todos los dioses, el donador de consejo;

a cuyo nombre todos los dioses tiemblan de terror, como ante la tormenta.

(XLV) Esiskur, habrá de sentarse en alto sitial en la casa de la plegaria;

que los dioses traigan sus presentes delante de él, que (de él) ellos reciban sus porciones.

Ningún dios puede, sin él, obrar obras llenas de arte.

Los cuatro (grupos) de los de la cabeza negra están entre sus creaturas.

Aparte de él, ningún dios sabe la respuesta en cuanto a sus días.

(XLVI) Gibil, el que mantiene aguzada la punta del armamento; el que obró obras llenas de arte para la batalla contra Tiamat;

el que posee vasta sabiduría, es acabado en discernimiento, cuyo corazón es tan amplio que los dioses, todos ellos, no lo pueden abarcar.

(XLVII) Addu sea su nombre, la totalidad del firmamento

plázcale recubrir.

Plazca a su benéfico rugido ser siempre grávido sobre la tierra;

plázcale, en cuanto rayo, reducir las nubes; abajo, para las

gentes, plázcale proporcionar manutención.

(XLVIII) Asharu, el que, como (dice) su nombre, organizó a los dioses de los destinos;

del nocturno reposo de todos los dioses él está en verda encargado.

(XLIX) Nebiru, habrá de tener en su poder las encrucijadas del

cielo y de la tierra

de modo que arriba y abajo ellos no podrán cruzarlas; siempre

tendrán que recurrir a él.

Nebiru es su estrella, que en el firmamento él ha hecho rutilar.

Verdaderamente ella ocupa el punto de su centro, hacia ella en verdad ellos miran

(y) dicen: ‘De ése que por el centro de Tiainat incansablemente cruza,

sea su nombre Nebiru, el que tiene en su poder su centro’.

Plázcale mantener el curso de las estrellas en el cielo;

plázcale apacentar a los dioses, como a corderos.

Plázcale vencer a Tiamat, que su vida sea estrecha y corta;

en el futuro de la humanidad, cuando los días hayan envejecido,

que ella retroceda sin cesar, que permanezca alejada para siempre.

(Y) porque él formó los espacios y modeló la tierra firme,

el Padre Enlil llamó su nombre (L) Señor de los Países”.

Todos los nombres que los Igigi proclamaron,

cuando Ea los hubo oído, su ligado se regocijó:

“Aquél cuyos nombres sus padres han glorificado,

ése es, en verdad, como yo; su nombre será Ea.

La totalidad de la suma de mis ritos, él la administrará;

todas mis instrucciones, él las ejecutará”.

Con el nombre de “Cincuenta” los grandes dioses

proclamaron a aquél cuyos nombres son cincuenta, e hicieron

supremo su camino”.

Que sean conservados, que el príncipe los explique,

que el sabio y el conocedor conjuntamente (los) comenten.

Que el padre (los) recite y (los) imparta al hijo.

Que los oídos del pastor y del zagal se abran.

Que él se regocije en Marduk, el Enlil de los dioses,

a fin de que sea fértil su tierra y él pueda prosperar.

Firme es su orden, no alterable su mandamiento;

la prolación de su boca ningún dios la puede cambiar.

Cuando mira indignado, jamás desvía su cuello;

cuando se halla iracundo, ningún dios lo puede resistir.

Inescrutable es su corazón, generosa la disposición de su ánimo.

El pecador y el criminal transgreden ante él.

(Toda) esta enseñanza, que (ya) antes de él se recitaba, un

primero

la escribió y la dejó (así) para instrucción de los futuros.

[Del héro]e, Marduk, a quien los dioses, los Igigi han

engendrado,

[…que en el país] sea proclamado el nombre.

Que se dé a conocer el cantar de Marduk,

[el que] encadenó a Ti[amat] y alcanzó la soberanía.

_____________________________________________________

Enuma Elish. Traducción y notas de Luis Astey V. Universidad Autónoma Metropolitana, 1989, com base em El poema de la creación Enuma elish, Monterrey 1961; Poesía en el Mundo: volumen extra, 9

O Enûma Eliš significa “quando no alto”, da primeira frase do poema, e “Quando no alto o céu ainda não haia sido nomeado e abaixo, a terra firme não havia sido mencionada com um nome”. Foi descoberto por Austen Henry Layard em 1849 (em forma fragmentada) nas ruínas da Biblioteca de Assurbanípal em Nínive (século VII a.C.), e publicado por George Smith em 1876. Diversas outras cópias form localizadas, todas fragmentárias. Embora o texto localizado em Nínive seja do século VII a.C. atribui-se ao período de Nabucodonosor I (1124-1103 a.C.) ou mais antigo, na Idade do Bronze (remontando ao reindado Hammurabi (1792-1750). São 7 tabletes e são conhecidas várias escolas de cópias e devia ser recitado nas festas do ano novo e outras festas. Dispomos de cerca de 60 exemplares fragmentados. As variações entre elas resultam nas diferenças existentes nas traduções disponíveis.

La traducción que se podrá leer en seguida —y que con anterioridad fue publicada (El poema de la creación Enuma elish, Monterrey 1961; Poesía en el Mundo: volumen extra, 9) según la condición que entonces presentaba el texto—, con el propósito de obtener simultáneamente unidad de estilo y le legibilidad más fluida 4 , y acaso también por alguna manera de afinidad personal con ellas, se apoya de ordinario en las formas de expresión con que se hallan construidas las versiones de E.A. Speiser y A.K. Grayson a las que se ha hecho referencia. Pero ello no obsta para que sea, también, producto de continua labor de cotejo: todos los pasajes importantes o discutidos han sido compulsados con las demás traducciones modernas de la obra, a partir de la primera de R. Labat (1935), última que se acompaña de una transliteración general del texto. Ni tampoco para que se haya acudido al original, tanto a través de esa transliteración y de las contenidas en los artículos W. von Soden, O. R. Gurnery-B. Landsberger y J.V.K. Wilson citados en diversos puntos de la “nota preliminar” inmediatamente antecedente, como mediante la igualmente mencionada edición de W.G. Lambcrt (reimpresión de 1967). Los resultados de la colación de versiones y las diferentes lecturas proporcionadas por los fragmentos en acadio, cuando son de consecuencia para el sentido del original, se han hecho constar en las notas textuales correspondientes. Y la propia traducción se ha complementado, además, con el mínino de notas informativas que se han estimado pertinentes para la inteligencia del poema. En Un distinto orden de cosas, parece ahora indispensable señalar que después de 1961 han aparecido dos nuevas versiones españolas de la obra: Poema babilónico de la creación Enuma elis, trad. A.M. Cordero, Madrid 1981, completa, y, fragmentaria, Mitos sumerios y acadios, trad. F. Lara P. (Madrid, 1984) 221-230, 272-281,480-483 y 488-505.

El texto del poema, del que acaso no quede testimonio anterior al primer milenio a.C., se ha recuperado a partir de cinco grupos de fragmentos:

l. Grupo de Nínive. Siglas principales: K y Rm. S. \/II a.C. Copiosa colección de fragmentos de las tablillas 1-VII. Material descubierto entre 1848 y 1876, casi todo en la biblioteca del rey Assurbanipal (668-626 a.C.). Comunicado inicialmente por G. Smith, “On some fragments of the Chaldean account of Genesis”, Transactions of the Society of Biblical Archaeology IV (1876) 363-364 y láms. 1-6, y los capítulos I y V The Chaldean account of Genesis, Londres, mismo año. Organizado e interpretado después por P. Jensen, Assyrisch- babylonische Mythen und Epen, Berlín 1900 (Keilinschriftlichte Bibliothek, VI

1). Y vuelto a publicar, en edición al parecer definitiva, por L.W.. King, Cuneiform texts from Babylonian tablets in the British Museum XII Londres 1901 (reimpresión: Londres, 1962).

2. Grupo neobabilónico. Sigla fundamental: BM. S. VI-II a.C. Numerosos fragmentos de las tablillas I-1V y VI-VII. Material descubierto en los lustros finales del siglo XIX, en diversas localidades sudmesopotámicas reflorecientesdurante los periodos caldeo, persa y seléucida. Publicado en el volumen de losCuneiform texts mencionado anteriormente y unido a los fragmentos de Nínive por el mismo King, The seven tablets o creation of the Babylonian and Assyrian legends concerning the creation of the world and of mankind, I_II, Londres 1902 (reimpresión: Nueva York, 1976). Base ambas obras de la primera edición en cuneiforme de A. Deimel, Enuma elis sive epos babylonicum de creatione mundi, Roma 1912.

3. Grupo de Assur. Siglas: ASS y VAT. S. VIII y, tal vez, IX a.C. Creciente número de fragmentos de las tablillas I-IV y VI-VII. Tres tablillas completas o aproximadamente completas: II (ASS 2553), VI (VAT 9676) y VII (Ass 2551/52). Material descubierto entre 1902 y 1914. Sustituye a Marduk por Assur; Publicado por E. Ebeling, Keilschrifttexte aus Assur religiösen Inhalts I, Leipzig 1915-1919 (Wissenschaftliche Veröffentlichungen der Deutschen Orient-Gesellschaft, XXVIII), y Literarische Keilschrifttexte aus Assur, Berlín 1953. Parcialmente incorporado al texto del poema por el propio Ebeling en su edición en cuneiforme Das babylonische Weltschöpfungslied, Breslau 1921 (Altorientalische Texte und Untersuchungen, II 4), y en su traducción incluida en la segunda edición de H. Gressmann, Altorientalische Texte zum Alten Testament, Berlín y Leipzig 1926. Así como por S. Langdon, The Babylonian Epic of Creation, Oxford 1923 3 , y por G. Furlani, Il poema della creazione: Enuma elis Bolonia 1934. Y todavía, con utilización de fragmentos del grupo de Uruk que se mencionará posteriormente, por W. von Soden, “Neue Bruchstücke zur sechsten und siebenten Tafel des Weltschöpfungsepos” Enuma ElisZeitschrift für Assyriologie und verwandte Gebiete XXVII (1942), 1-26.

4. Grupos de Kish y de Uruk. S. VIII-VII y S. VI a.C., respectivamente.Constituido el Primero por dos tab1illas, I y VI, casi conmpletas, más brevesfragmentos de la tablilla III. Único residuo inmediato de la redacciónpaleobabilónica del texto. Descubierto en 1924 y 1925, y publicado por S.Langdon, Babylonian penitential psaitns to which are added fragments of theEpic of Creation from Kish, París, 1927 (Oxford Edittions of Cuneiform Texts, VI). Y hallados en 1928 y 1929 los fragmentos del segundo grupo, y editadospor A. Falkenstein, Literarische Keilschrifttexte aus Uruk, Berlín 1931. Unos yotros incorporados al poema por la transcripción y traducción de R. Labat, Lepoéme babylonien de la création, París 1935, por la segunda edición encuneiforme de A. Deimel, Enuma elis sive epos babyionicum de creatione mundi, Roma 1936 por la traducción de A. Heidel, The Babylonian Genesis, Chicago 1948 y 1951 (2a. ed.), y por la versión de E.A. Speiser en la primera edición de J.B. Pritchard, Ancient Near Eastern texts relating to the Oid Testament, Princeton 1950.

5. Grupo de Sultantepe. Sigla: SU. S. VIII y VII a.C. Trece fragmentos, correspondientes a las siete tablillas del poema. Dos de éstas prácticamente completas: IV (SU 51/58 + 127) y VI (SU 52/60); más el primer colofón conocido para la tablilla VII (SU 51/87). Material publicado por O.R. Gurney y J.J. Finkelstein, The Sultantepe tablets I, Londres 1957 y O.R. Gurney y P. Hulin, The. Sultantepe tablets II, Londres 1964 (Occasional Publications of the British Institute of Archaeology at Ankara, 3 y 7). E incorporado al poema por las traducciones de E.A. Speiser en J.B. Pritchard, Ancient Near Eastern texts relating to the Oid Testarnent, segunda edición, Princeton 1955, y de G. Furlani en sus Miti babilonesi e assiri, Florencia 1958 (en escasa medida y a partir solamente de un artículo asimismo de Gurney, “The Sultantepe tablets”, Anatolian Studies II, 1952, 25-35). Por la transliteración y traducción de B. Landsberger y J.V.K. Wilson, “The fifth tablet of Enuma eIis”, Journal of Near Eastern Studies XX (1961) 154-179. Por las lecturas del propio Gurney, “The text of Enuma elis: new additions and variants”, Árchiv für Orientforschung XVII (1954-1956) 353-356. Y tanto por la edición en cuneiforme de W.G. Lambert (caligrafiada por S.B. Parker), Enuma elis: the Babylonian epic of creation, Oxford 1966 (última reimpresión: Birmingham, 1974) como por los complementos de A.K. Grayson a la mencionada traducción de Speiser incluidos en J.B. Pritchard, The Ancient Near East: supplementary texts and pictures relating to the Old Testament, Princeton 1969 (reedición de la suma 1955-1969: Princeton, 1974) y de la segunda versión de R. Labat, recogida en Les religions du Proche-Orient asiatique: textes babyloniens, ougaritiques et hittites, París 1970 (Le Trésor Spirituel de l’Humanité, 2).

 

 

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